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22
01
2016

Psicología deportiva: No corras, fluye

No corras más. Deja de correr. Hazme caso. Es lo mejor que puedes hacer. Especialmente el día de una prueba de larga distancia como puede ser la bella Transvulcania. Ponte en situación. Son las seis de la mañana. Estás en el faro de Fuencaliente, junto a 1.800 personas más, esperando el disparo de salida. El sol apunta en el horizonte tímidamente. La escena es inolvidable para todos los corredores que la han vivido.

Has estado un año preparándote, quizás más de un año, y por fin ha llegado el momento de dejar de correr y empezar a fluir. Sí, fluir. Cuando fluyes tu mente se centra en disfrutar el momento presente y entra en una especie de trance en el que se consigue un nivel de concentración óptimo y de rendimiento máximo.

Cuando fluyes pierdes la noción del tiempo. Durante la carrera no mires tu reloj, ya que cuando lo hagas romperás ese estado de rendimiento máximo y abrirás la puerta a la inseguridad y a la ansiedad. Cuando sentimos ansiedad nuestro cuerpo libera cortisol, lo que afectará nuestro rendimiento en negativo.

No corras, concéntrate en saborear la experiencia que has estado esperando todo un año. Siente el viento en tu cara, el tacto de la piedra volcánica, los sonidos de la carrera, el olor a brisa marina, el latir de tu corazón y el impulso de tu ilusión que te llevará hasta lo más alto de La Palma para guardarte un recuerdo imborrable, escrito a fuego en el alma. Cuando fluyas por la isla no dejes de mirar a tu alrededor, de conectar con otros corredores, de contemplar el Teide desde la distancia o de sonreírle a los niños que sueñan con correr la Transvulcania un día.

No corras, fluye. Porque fluir es el mejor antídoto contra la hipervigilancia, uno de los archienemigos del corredor. La hipervigilancia te hará ver fantasmas donde no los hay. Un pequeño mal gesto se convertirá en un esguince que truncará tus sueños. La hipervigilancia es un estado negativo de consciencia que provoca mucha inseguridad y miedo. Un pequeño dolor por fatiga se convertirá en una lesión que nos impedirá completar nuestra gesta. Pensar así, con miedo, es agotador por lo que tu nivel de atención bajará y será más probable que des un mal paso en una bajada y que te hagas daño o que te caigas.

El componente psicológico en una carrera de larga distancia como la Transvulcania es crítico y a menudo marca la diferencia entre acabarla o no, entre ganarla o no, entre convertir tu sueño en realidad o no. La hipevigilancia, el miedo y la inseguridad cansan a nuestra mente, por lo que nos privarán de llegar a los Llanos de Aridane y disfrutar de un momento épico. Permíteme que insista. El 7 de mayo no olvides que no has venido a la isla a correr. A La Palma, a la Transvulcania, se viene a fluir, se viene a disfrutar y se viene a conectar con la naturaleza más salvaje y con su gente tan amable y encantadora. ¡El 7 de mayo nos veremos en Fuencaliente!

Autor:

Tomás Navarro
Psicologo · Coach · Divulgador
www.tomasnavarro.es

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