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14
01
2016

4 consejos para el cuidado de los pies en carreras de resistencia

La mayor parte de las lesiones y consultas médicas en el deporte tienen causa directa o indirecta en problemas de los pies. Con el fin de prevenir dichos problemas antes de que se produzcan, hay una serie de consejos básicos fáciles de seguir y recordar por todos:

1) Elección del calzado

Debemos usar las zapatillas un tiempo antes para entrenar, con el fin de adaptarlas a nosotros previamente. Siempre compraremos el calzado a última hora de la tarde, y a ser posible después de haber realizado actividad física (tras un entrenamiento o después de caminar un mínimo de 45 minutos), porque según avanza el día y sobre todo tras la actividad, el pie tiende a expandirse.

Elegiremos aquel número de calzado en el cual nos sobre en la parte delantera de los dedos un espacio libre de aproximadamente 1 centímetro, ya que en las bajadas si compramos el calzado ajustado tendremos problemas en los dedos y en las uñas por impacto contra la parte delantera de la zapatilla.

Siempre nos probaremos las zapatillas con el mismo calcetín que usamos para entrenar o competir.

En caso de usar plantillas ortopédico-deportivas debemos probarnos siempre el calzado con ellas puestas, sacando previamente la plantilla estándar que la zapatilla trae de fábrica.

Para saber cuándo debemos renovar unas zapatillas no debemos basarnos en su aspecto externo, sino en las horas y kilómetros de uso. Los sistemas de amortiguación actuales tienen una duración media de 1.200 kilómetros.

2) Cuidado del calzado

Tras el entrenamiento o competición debemos siempre rellenar las zapatillas con bolas de papel de periódico con el fin de absorber la humedad provocada por el sudor. De esta manera prevenimos infecciones por hongos en los pies, además de evitar que los tejidos y la suela del calzado cojan rigidez por las sales del sudor, aumentando la comodidad y duración de nuestras zapatillas.

Para evitar que se deforme es importante lavar el calzado siempre a mano y con agua templada o fría, y no secarlo nunca en fuentes de calor (estufas, radiadores, secadoras o al sol directo).

3) Calcetines

Tanto en la vida deportiva como fuera de ella usaremos calcetines de fibras naturales (algodón, lana o lino), y de buena calidad, previniendo el deslizamiento del pie dentro del calzado con el consiguiente riesgo de lesiones. Lo ideal son calcetines de algodón pensados específicamente para la práctica del running, ya que disponen de refuerzos y zonas elásticas específicas para evitarnos problemas.

En caso de tener predisposición a la aparición de ampollas es recomendable usar doble calcetín, uno más fino sobre la piel (de lino es el ideal) y encima de éste uno más grueso (de algodón o de lana). También son muy útiles los parches anti rozaduras tipo segunda piel (Compeed y similares).

4) Cuidado de los pies

Es muy importante hacerse un estudio podológico completo (de los pies, de nuestra pisada y de la forma de apoyo) para corregir posibles desviaciones y alteraciones mediante plantillas ortopédico-deportivas hechas a la medida. Pequeños problemas en los pies y en la forma de apoyo son causa de grandes problemas en los tobillos, las piernas, las rodillas, las caderas y la espalda si no se tratan a tiempo.

Las uñas debemos cortarlas siempre rectas. Si nos cortamos los picos para redondeárnoslas corremos el riesgo de que se nos claven en la carne (uña encarnada).

En caso de observarnos callosidades, alteraciones de la piel o problemas de las uñas (uña clavada, hematoma bajo la uña,…) debemos acudir inmediatamente al Podólogo para su tratamiento.

Estos pequeños consejos te ayudarán a prevenir bastantes lesiones en la practica del trail running.

 

Autor:

Javier Salinero Martín
Servicio de Podología de Transvulcania

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